martes, 16 de julio de 2013

Hieren tus besos al
cuerpo que piensa
invencible su escudo
y corren las plumas, 
danzantes dan
vida a las alas 
que ahora vuelan cautela, 
es poco si 
sabes que extirpas 
mis huesos siniestra
ave de sello
caliente, huir,
insuficiente, 
empeño en vida 
reduce a cenizas la 
caricia cuando 
miles persiguen en 
sueño al pisma que 
envuelve mi 
invierno, gélida 
estructura se ve 
destruida al 
contacto volátil, tú, 
ángel, la prisa no 
ansías guardián de
los besos que duelen 
a un cuerpo 
derrites el hielo
imagina, bailale al 
fénix, invade mis 
cielos te quiero, te 
quiero y deseo tus 
besos los quiero, 
dejarlos caer es un
gesto que duele, 
sabemos mirar
hacia arriba sin ver
el espejo,  brillando
abajo reflejas un
verso, un beso, hay
almas buscando lo
que yo tengo, 
gigantes alas que
envuelven un
cuerpo y si puedes
detenlo, haz que
pare porque no puedo... 

lunes, 19 de marzo de 2012

Esas veces en las que las palabras no hacen más que ensuciarlo todo. Estropicios, manchas de óleo que vomitan las bocas sobre lienzos blancos, limpios, perfectos.

miércoles, 25 de enero de 2012


Debe de estar en algún lugar, bien meditado y cuidadosamente elaborado. Debe de tener rotos y quemaduras, claro. La hoja, desgastada por el paso de tantísimos años ha de tener vacíos azarosos que rellenamos con pequeños desastres y errores cotidianos, pero su esencia seguro, perdura ante todo. Es necesario que exista una carretera con apoyos a los lados para estos ojos vendados que conducen a ciegas... Aquellos que miran a través de ese pañuelo totalitario ,contagiados de osadía, aquellos visionarios enfermos, se exceden, traspasando límites, desabrochando cinturones, y ante el impacto de oportunidades, se adelantan dejando fluir por su mente la información escrita en el asfalto, enmascarada de imaginación. Su ansia les lleva a incrementar la velocidad, a adelantar a otros vehículos que se rigen por las estrictas normas de la razón, las cuales tarde o temprano volverán a censurar la visibilidad de nuestros amigos sublevados, obligandolos a tragar con la estúpida idea de que lo que vislumbran no es real, es intangible. Así el que conduce por la carretera de la vida se ve obligado a dar marcha atrás, a olvidar ese recorrido ilegal, a asumir su ignorancia ante lo ya sucedido que sucederá y a interiorizar la absurda amnesia inducida por esos agrios, esas mañanas, esos rojos, esas Gnosiennes y esas rugosidades del régimen establecido por el pañuelo. Solo unos pocos, una minoría, dejan enraizar el tenue recuerdo dentro de sus almas, dejando madurar los jugosos frutos amenazados por el poder de la podredumbre. ¿Y quién sabe si estos pocos se encuentren entre nosotros, desfigurados, en forma de brujas del tarot...?

sábado, 10 de diciembre de 2011


Su conciencia decidió marcharse por la chimenea de su tejado.
 

Creo recordar que mencionó algo sobre lo mal que tenía amueblada la cabeza.
 

Le soltó eso y se largó.



domingo, 30 de octubre de 2011

Yo no creo en las casualidades, ¿y tú?

¿Hasta dónde llega el poder de la mente? (...) las cosas percepribles solo existen para el que las pueda percibir, y estoy segura de que estamos perdiéndonos cosas extraordinarias con esta ceguera sensorial que nos contamina. Qué ganas de ver las ondas que emitimos al soñar... conocer el extraño taller al que llegan y escuchar el ruido de las máquinas que hacen posible que vuelvan en forma de sucesos.... Aah, cómo quisiera sentir el olor a aceite en la ropa del viejo mecánico... seguro que es viejo y está cansado, tiene mucho trabajo con tanta gente soñando por ahí.
¿Hasta donde...
hasta dónde llega...?

jueves, 26 de mayo de 2011

Aquí, donde reside lo eterno y lo infinito, donde los tristes susurros caen y se rompen contra los muros de piedra, donde la noche nunca esta sola, donde la peor condena se lleva por delante a culpables e inocentes, aunque estos menos habituales que aquellos… Sólo aquí, los muros cobardes, contarán las historias de otros. Las conversaciones serán tan dolorosas, y frías, y sobrias, que desquiciarán a cualquiera que esté en su sano juicio. Y no es de extrañar que en un día como este, tan sólo en este día especial, los muchos que, como yo, se lamentan atrapados en el fino trecho indeciso entre lo libre y lo no libre, se sienten frente al ser a quien seguramente hayan amado más que a ningún otro en la vida, entablando una conversación absurda, sin sentido, donde dos son los que hablan pero es una, la voz solitaria que pesa en el aire.
Y es su voz la que me visita en este día especial. Y es por ella por la que sigo libre y no libre. Llega el momento en el que una conversación absurda repentinamente cobra sentido, raro y efímero, pero sentido al fin y al cabo.
Y aquí esta de nuevo. Esta vez no me los ha traído y es extraño. ¿Se habrá olvidado? Prefiero no preguntar. Mira al vacío como siempre con esa mirada que no llena. Sé que me reprocha el haberla abandonado. La busco y le sonrío pero no la encuentro. Ella llora, luego, me habla.
  -Hola papá.
  -Hola, hija.
Tan cerca y tan lejos, tan mía y tan ajena. Quiero abrazarla, llorar con ella y decirle al oído que siempre la cuidaré, pero este maldito muro de mármol o de cristal imaginario me impide hacerlo.
  -Mañana empiezan las clases y vengo de comprar algunos lápices.
Escucho sin hablar, y la contemplo con la esperanza de recuperar alguno de esos instantes junto a ella, y reescribirlo en mi memoria para poder leer en las noches de confusión, esas  que se lo llevan todo.
  -Este año ha sido muy corto. Cada vez lo son más.
Algo es diferente. Sé que me quemará, puedo notar el calor. Alguien dirá que ya la he perdido pero aún esta cerca. Ya viene.
 - Papá, pronto viajaré a Francia. Estudiaré allí y no te preocupes vendré a verte. Menos, pero te prometo que no te fallaré.
 - ¿Te vas? No me dejes, te lo pido.
 - He publicado uno de tus poemas en el periódico. Sé que siempre quisiste hacerlo. Te traigo la página. Espero que sigas escribiendo…
He de irme ahora. Te quiero.
 -Te quiero, hija.
Una última excusa…
 -Siento haberme olvidado de traerte los narcisos…
Y acariciando mi muro, mi lápida triste, como si fuera algún desconocido de otro mundo, queriendo despedirse cuando no tuvo ocasión de hacerlo en vida, después de tres años de visitas, se marcha.
Ahora soy yo el que llora, con lágrimas de polvo.
 -¿Quieres dejar de lloriquear? Acabarás destrozándome los nervios. Tú mismo has elegido quedarte encadenado a este condenado lugar para siempre, ¿no? Creyendo saber que ella vendría cada año en tu trágico aniversario a traerte tus apestosos narcisos. Patético. Mejor es que se vaya a que sigas torturándote ahí sentado frente a su mirada hueca escupiendo palabras sordas y debatiendo con la nada.

Siempre tan oportuno. Le encanta atormentarme. Allí esta él con su sombrero torcido y el eterno cigarro insípido en la boca, apoyado en el roble, fiel guardián de su tumba, hablando sin palabras, escribiendo poesías. Nadie sabe cuánto lleva rondando el ruinoso cementerio, ni siquiera él…El porqué de su estancia en este lujoso hostal no lo sé con seguridad, aunque sus razones no se alejarán de las mías. Eso no impide que me restriegue por la cara todo mi sufrimiento. Puedo perdonarlo suponiendo que lo ha pasado mucho peor que yo, puesto que es capaz, sólo el entre tantos otros, de criticar esta elección absurda como si el no la hubiera elegido…Aparenta haber tenido unos cincuenta y tantos y se las da de enamorado del arte y la literatura. Sigue siendo un cínico insoportable, un viejo burlón…
 -¿Puedes dejarme solo, Samuel?
 -Ya lo estás, amigo. ¿Qué te ha traído esta vez? ¿No hay flores? Fíjate, tu nombre en el periódico… ¿Oh, me deleitarás con uno de tus poemas? 
Mi único compañero de viaje sin regreso, y mi peor tortura. De no estar ya muerto, yo mismo me encargaría de hacerle el favor a la humanidad.
 -Veo que tendré que leerlo yo solito.
Y comienza a leer el dichoso poema que se posaba irritante sobre mi lecho listo para emprender el vuelo, empujado por el viento que se aproximaba…
- “Muere esperanza cruel.
Dulce muere, pero lenta, no silenciosa,
que te quiero oír todavía.
Deja tu susurro que me ata a la vida.
Necesito de ti para soportar el frío”.
Siempre tan oportuno...
 - Oye, no tuviste una profesora llamada Esperanza,verdad?
 - No sigas.
 - Eres bueno. 
 - ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué no me dejas? Necesito estar mal, necesito llorar, ¡lamentarme, y no puedo!
 - No puedes ni podrás jamás. La ira, la incertidumbre, la confusión, el amor, los deseos, el placer, la envidia… Has terminado con todo eligiendo esto que no tiene definición, ya que si hay algo indefinible es nuestra existencia, es estar entre la vida y la muerte vagando como gatos solitarios atrapados en el tiempo, es poder ver a tus seres queridos sin poder hablar con ellos, sin poder decirles que les amas, sin poder decirles que estas ahí, tan cerca y tan lejos… Mata a la esperanza, ¡termina con ella de una vez! Estas preso, encarcelado…Es una eterna cadena perpetua compañero. 
 - Sé lo que es esto. Pero me pregunto entonces qué fue la vida, ¿ miles de destinos hilados al azar, muñecos de trapo escalando sueños inalcanzables como rascacielos aguantando con esa cansina esperanza de encontrarte con algo mejor al final del camino, y llegado el fin, repentino y aveces prematuro como el mío te espera este cuarto gris, un manicomio que alimenta la locura?
 - Amigo, la vida es tan sólo la obra de un artista chiflado, extraordinario. Las personas son simples creaciones maravillosas y abstractas que usan el cuerpo humano para salir a flote y ser admiradas 
 - Es tu teoría.
 - Mejor es una teoría azarosa que la eterna incertidumbre. Además, tu locura ya estaba bien alimentada y el color del cuarto te recuerdo de nuevo que fue elección tuya. Elegiste un camino equivocado, la culpa te rasgaba las entrañas… El no haber aprovechado tus años para estar con ella es lo que te ha traído hasta mí, ella es tu medicina, o tu veneno, pero debes dejarlo, olvídalo, te queda mucho, mucho y lo sabes. Y su tiempo es efímero como el suspiro del crepúsculo. Cuando llegue su hora no elegirá esto, no, como otros miles seguirá su camino, el famoso camino por donde nunca caminaremos. 
 - Tendrás alguna teoría sobre la muerte…
Calla pensativo, o quizá sorprendido. Pensativo.
 - No, al no haberla conocido no la tengo, pues ni tu ni yo estamos muertos aún, ni vivos todavía. Sin sentidos ni emociones somos entes confundidas.
  - Canalla… deja las poesías.
  - La poesía. Es lo que me queda y por ello eres mi amigo. Y esque mucho tiempo llevo aquí, tanto que ni me acuerdo casi de quien soy. Solo sé que más aprecio rememorar una copla de Jorge Manrique, que saborear de nuevo el pan recién hecho.
  - Bien sabía Manrique que la muerte a todos nos iguala, pero lo que seguro no se imaginaba es que su padre sigue por aquí esperando a su hijo, ya más loco que ninguno, aguardando su llegada.
Y tal vez ese sea mi futuro aquí, donde no hay pasado, donde no existe el tiempo. Aquí, sólo, donde los muros cobardes, contarán las historias de otros. Las conversaciones serán tan dolorosas, y frías, y sobrias, que desquiciarán a cualquiera que esté en su sano juicio. Y en un día como este, tan sólo en este día especial, los muchos que, como yo, se lamentan atrapados en el fino trecho indeciso entre lo libre y lo no libre, se sientan frente al ser a quien seguramente hayan amado más que a ningún otro en la vida, entablando una conversación absurda, sin sentido, donde dos son los que hablan pero es una, la voz solitaria que pesa en el aire.
 - Hola papá.
- Hola, hija.


Fin
sábado, 06 de marzo de 2010


martes, 8 de febrero de 2011

Y es ahora cuando los lazos rojos, tensos como las cuerdas de mi etéreo piano de cola, justo antes de quebrarse tras haber soportado grandes adversidades se aflojan luciendo sus chispeantes curvas, las cuales alumbradas por esa lucecita que se cuela, curiosa, por el hueco del portón del gran circo americano, se asemejan a mil cosas, a un montón de cosas que no me gustan y me encantan. Aunque muchas veces siendo de naturaleza resbaladiza y de sedoso tacto se me ha escapado alguno que otro, no he temido tanto por ellos como ahora.

Hans Hubermann



    Tú, escritor empedernido, ¿no temes el colarte en lo más recóndito de mi mente,  despertar los deseos más ocultos de mi escurridizo inconsiente, llevártelos de la mano hacia el lugar donde yo puedo conocerlos y exhibir su desnudez con descaro? Tú, cauteloso canalla, sabiendo que persistes en el tiempo, abusas de tu inmortal pasión, conoces lo que yo no, has visto y oído secretos inpronunciables, sueños lascivos, impulsos violentos, obscenidades y miserias...
 Corres junto al viento gritando en mil idiomas, dejando tu huella en gigantes y enanos, en muros, ramas y tatuajes.  Juegas con las almas hasta hacerlas tus prisioneras.Tu osadía me incita y seduce, me embauca, invade cada rincón de mi pensamiento hasta hacerme volar junto a ti, junto al viento.




           Instrucciones Para Hornear Un Chico De Plastilina
          0
           Historia Sobre Un Bebedor Y La Trágica Muerte De Su Hijo Borraho


Debe usted saber que la plastilina es un material fácil de moldear, 
proceso para el cual puede necesitar materiales como palos, 
cuchillas o rodillos. Para ablandar la masa comience usted haciendo
una pequeña bola.   Cójala usted con fuerza y haga con ella lo que desee.
Aplástela, estírela, macháquela bien, tírela al suelo, písela si así lo desea, 
no importa el estado del suelo, la plastilina absorberá el polvo y la mugre
sin alterar su estado, las piedras se adhieren sin dificultad al corazón. 
Coja usted el palo y golpéela, golpéela con fuerza. Debe usted 
también darle utilidad a las cuchillas. Si se le descompone en pedazos, 
no se alarme, se pueden volver a unir. Para darle forma de chico, los golpes 
deben ser un poco más duros. Forme usted unos bracitos, unas piernas. 
Dele ojos y oídos. Haga que saboree lo que usted, que sienta lo que usted, 
que piense lo que usted. Y sobre todo, hágale saber que la vida que le ha 
dado es un regalo y  por esta razón él le debe estar agradecido, le 
debe respeto, lealtad, obediencia. Es mejor que no le deje entretenerse 
con otros colores de plastilina, es peligroso dada la facilidad que tiene para 
mezclarse con ellos y a usted no le gustan las mezclas. Para cuando lo 
meta en el horno, el pequeño chico de plastilina ya habrá hecho la mitad 
del trabajo,  estará repleto de pequeñas piedras, pedazos de cristal y 
polvo, que le darán rigidez, lo que le hará  considerar el horneado 
innecesario. Pero es un paso decisivo para la correcta formación. 
Métalo usted en el horno a 130ºC unos 30 min.
Crecerá fuerte, sano. Duro. Esos bultos que han dejado las piedras 
encrustadas  en su piel le protegerán de las amenazas. Su mirada 
inquietante arañará a todo aquel que intente penetrar en su interior a través 
de su áspera corteza. Su silueta punzante hará que el palo de madera 
salga corriendo. Pero su dureza le arañará también a usted. 
Sí, le mirará a través de esos cristales como pequeñas lupas detrás 
de las que se esconde un odio miope, que vive por primera vez  y va 
en aumento.El horno le habrá chamuscado hasta hacerle creer que es inmune 
a la agria llama del fuego,la llama del éxtasis prohibido, la cual perseguirá 
como una droga, una ayuda, una autodestrucción inconsciente. Tomará 
alcohol para llenar ese vacío putrefacto que apesta detrás de su efímera 
corteza impermeable. Lo que no sabe el chico, es que es un agujero 
negro el que le consume, eternamente insatisfecho, pidiendo a gritos otro 
trago.Pero aun quedan escasos lagos de plastilina pura dentro de ese 
cuerpecito corroido por el veneno que se inyecta el pequeño chico . 
Pensará que al ser amor lo que usted le dio, debe de actuar 
de igual forma con aquellos a los que ama. Les pisará  y golpeará, les cortará.
Les pedirá ayuda cuando note que se ahoga, pero sus venas etílicas ya habrán 
comenzado a agrietar su corteza.Él sabrá que usted le necesita, que su vacío
rebosa de vino hirviendo que no tardará en estallar. Y querrá usted que venga
para ayudarle a bajar el fuego, pero sabe usted que no vendrá. 
Sus voces, gritarán hebrias, famélicas de dolor hasta finalmente ahogarse en 
sus chillidos. Sus grietas dejarán escapar sus chorros de vino, su elexir de la vida.
Pero si ha seguido usted las instrucciones no debe preocuparse por su 
pequeño, no sufrirá más, sólo, en este mundo dominado por la arcilla.
 El chico de plastilina morirá. Sí, habrá amado, habrá bebido, se habrá quemado, 
habrá alcanzado el nirvana, comido frutos exquisitos, habrá bailado, habrá 
roto corazones...
 Habrá moldeado  y horneado a dos pequeños según las instrucciones que 
usted le dejó. Serán ellos más duros e incluso más amenazadores. Casi no habrá
rastro en ellos de materia pura. Probarán ellos diversas pócimas para rellenar 
esos huecos aún en sequía ...

lunes, 7 de febrero de 2011


Cachito de Nube


Es difícil saber si estas bien de la cabeza si cuando llegas al portal de tu casa sacas el abono para abrir la puerta...
Aunque, cuando sacas las llaves para entrar al metro queda bastante claro...

Si te empeñas en rememorar lo dicho por otros, ¿cómo vas a lograr decir algo que merezca ser recordado?

 No paran de preguntarme que haré con mi vida,  pero yo me pregunto ¿ qué coño estoy haciendo ahora mismo?
-¿Blogs?-


Hoy en día cualquiera puede conseguir un aspecto aterrador, aun siendo una persona tranquila y apacible. Es asi como los verdaderos desequilibrados ahora se esconden tras coloridas caretas de Hello Kitty.

Que le grites al reloj:¡Que no quiero ir,JODER! 30min antes de la cita con el psicólogo, no significa que tengas que ir,verdad? o si...

Me gusta lo feo. Es más fácil de dibujar


Todavía eres demasiado adulto para comprender algunas cosas 

Porque nada existe en ti si no es en otro. 


martes, 1 de febrero de 2011


                    

                                                                                                                      

sábado, 1 de enero de 2011




        


           Súplicas tras el tormento de una cerradura, pero la deja deslizarse.
           En cuanto  giras la llave, viril, la giras suavemente vulnerable,
           Ante el olvido se abre el camino a un nuevo universo.
             Sube a mi máquina, mi autobús del tiempo,
           Aquí los cuerpos no se atraen, no se repelen.
           No tienes que entender nada porque no existe
           Algo tan absurdo como el entendimiento.
           Aquí el pintor toca la poesía
           Con su brocha atroz, brillante y asesina
           Que se encuentra, como yo,
           Buscando aquello de lo que antes huía.
           Preséntame al diablo, al Rey Lagarto que habita tus entrañas.
           Habla bien de mí, escudriñemos juntos
           Entre lorcas, nieblas y azañas. 







 
                                       
                                                                 pude
                                                             mo        ol
                                                           ¿Có          vi 
                                                                            d
                                                                           a
                                                                         r
                                                                     me
                                                                     d
                                                                     e
                                                                    
                                                                    ti?         
...Esperanza...                                  





Mi peor enemiga